El colegio (vía la orientadora) genera una invitación directa para ti. No te pones en lista, no compras nada — eres parte porque tu hija/o está inscrita.
Desde su configuración de privacidad ella elige qué señales compartir contigo. Empezar por nada y abrir con el tiempo es lo más sano.
Recibes mensajes de la orientadora, te inscribes a talleres, lees scripts antes de conversar. La logística del proceso la lleva la orientadora — tú aportas calma.
“Lo que más me sirvió fue dejar de preguntar 'qué vas a estudiar'. Antes era pelea, ahora es conversación.”
“El taller 'Cómo NO presionar' me cambió el chip. Pensé que estaba acompañando, era empujando.”
“Me dieron un guion para el momento del puntaje del simulacro. Funcionó. Mi hijo se relajó por primera vez.”
No. La bitácora es solo de ella, igual que sus conversaciones 1:1 con la orientadora. Tú ves indicadores generales (avance, capítulo, talleres) y solo las señales que ella explícitamente autorice compartir contigo. Es por diseño.
Sí. Desde tu inbox puedes responder mensajes que ella te envíe, o iniciar contacto cuando quieras. La conversación queda solo entre ustedes dos — tu hija/o no la ve.
Cuando el colegio activa el programa, la orientadora genera invitaciones para los apoderados. Recibes un enlace por email. No tienes que hacer nada antes — son ellos quienes te llaman.
Cero. El colegio paga la licencia institucional. Como apoderado/a accedes sin costo adicional como parte del programa de tu hija/o.
Puedes contarles que existe. Tenemos información preparada para que les llegue de tu mano: una página dedicada con números, casos y testimoniales. Cierra el funnel — el colegio decide.
Si ya estás invitado/a, entra desde aquí. Si tu colegio aún no usa el programa, cuéntales — el primer paso es de ellos.